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Review «Rebeca», una historia sin cabida en los tiempos actuales

Reparto: Lily James, Armie Hammer, Kristin Scott Thomas, Ann Dowd, Tom Goodman-Hill, Bryony Miller

Dirección: Ben Wheatley

Género: Thriller, Drama

Clasificación: +13

Duración: 2h 3m

Sinopsis: Una mujer recién casa se muda a la imponente mansión de su esposo, donde deberá convivir con la siniestra ama de llaves y la sombra de la difunta señora de la casa (Netflix)

El director británico Ben Wheatley ha forjado un nombre en el cine gracias a su trabajo en el género del terror psicológico que lo ha hecho merecedor de varios reconocimientos en diversos festivales de cine alrededor del mundo. Hoy, Wheatley se atreve a tomar la historia de “Rebeca”, la aclamada novela de Daphne du Maurier, y darle una nueva adaptación al cine, teniendo que, al igual que la protagonista de la historia, luchar contra un gran fantasma: la versión de 1940 que ganó el Oscar a Mejor Película, de la mano del mismísimo Alfred Hitchcock, que le valió su único premio en esa categoría.

La historia no será novedosa para mucha gente, pero de todas formas comienza honrando al producto original de la misma forma: a través de un flashback, donde la protagonista relata el comienzo de su historia con Maxim de Winter, quien se convertiría en su esposo luego de que éste enviudó. Desde el comienzo vemos lo que se le avecina en su vida a nuestra protagonista (que, en ese momento, no tiene nombre). El clasismo parece ser una temática constante en “Rebecca”, y el hacerle sentir que no pertenece en ningún lugar son parte de lo que mueve a la protagonista en su rumbo a convertirse en la (nueva) Señora de Winter, tras recién los primeros minutos de la película. Tras esta fugaz historia de amor, vuelven a Manderley, la mansión del millonario hombre que se vio cautivado por esta joven asistente de una adinerada mujer americana, pero parece que todo está en contra de la protagonista, al enfrentarse a una serie de eventos que, poco a poco, la van haciendo entender que el fantasma de Rebecca, la adorada exesposa de Maxim, sigue rondando el lugar, metafóricamente.

La historia sigue avanzando, con un ritmo extraño, en un vaivén a ratos aletargante y a otros vertiginoso, que se intenta parecer a “Perdida” de David Fincher y, para no arruinar la trama, busca hacer que uno cuestione todo lo que sucede: la sanidad de la protagonista, el amor de Maxim, la lealtad de la servidumbre, en especial de la Señora Danvers, la encargada de cuidar la gigante casa, o la tardía introducción de Jack Favell, el primo de Rebecca. Mientras avanza el tiempo, la película va perdiendo los bellos colores cálidos que corresponden a la pasión y felicidad de los primeros momentos del matrimonio Winter, y va tornándose azul, oscura, melancólica y, especialmente, misteriosa. A fin de cuentas, “Rebeca” se convierte de una historia romántica de época a un enigmático thriller.

Cuando la película se va acercando al clímax, uno va perdiendo el interés en la estabilidad del matrimonio De Winter debido al maltrato de Maxim hacia su nueva esposa (y, en general, la personalidad poco carismática del hombre), pero el rechazo a esta dinámica es algo que viene con la modernidad, debido al cuestionamiento de estas relaciones que alguna vez se consideraron tan normales y hoy, con justa razón, son condenadas. “Rebecca” parece ser una historia que no ha envejecido bien, y las ganas de gritarle a la protagonista que abandone todo crecen junto a la tensión de la película. Cuando la gran sorpresa, el plot twist, de este angustiante thriller llega a pantalla, no hay forma de no sentir un gran repulsión por los personajes y, sinceramente, el tercer acto se convierte en un acto tortuoso, donde es imposible apoyar a alguien en un montón de personas detestables, lo que no parece ser la idea de Wheatley.

“Rebecca” posee un sólido guión de Jane Goldman, Joe Shrapnel, and Anna Waterhouse y con grandes actuaciones, como Kristin Scott Thomas, quien de manera precisa logra robarle protagonismo a Lily James, quienes opacan a Arnie Hammer que representa un retroceso en relación a sus anteriores películas donde su talento logró destacar mucho más. Aun así, nada de esto logra dejar de lado las preocupaciones respecto a la intención de su director con esta nueva adaptación de un clásico de la literatura, existiendo tantas otras opciones de las que elegir, o incluso pudiendo modernizar la narración, que no excusa su anticuado relato en su ubicación temporal.

Víctima de su propio contexto, y a pesar del mayor esfuerzo de Ben Wheatley, “Rebeca” queda corta en comparación a la versión de Hitchcock de 1940, ni tampoco tiene el atrevimiento de reinventar el material original. Tampoco se beneficia de su formato, habiendo funcionado mucho mejor como una miniserie de tres o cuatro episodios, debido a que cuando la película sobrepasa el clímax, ya perdemos el interés en el destino de sus personajes. No obstante de sus grandes actuaciones, notable trabajo técnico, una dirección de fotografía impecable y una dirección de arte sublime con el mayor trabajo cuidado, no deja de sentirse como una película que no tiene razón de existir, habiendo más razones para no realizarla que para hacerla, especialmente en pleno 2020.

4/10

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