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Review «Tenet»: Una odisea contra el tiempo

Reparto: John David Washington, Robert Pattinson, Elizabeth Debicki, Kenneth Brannagh, Dimple Kapadia, Himesh Patel, Aaron Taylor-Johnson, Clémence Poésy

Dirección: Christopher Nolan

Género: Acción, Thriller, Ciencia Ficción

Duración: 2h 30m

Clasificación: +14

Sinopsis: Una acción épica que gira en torno al espionaje internacional, los viajes en el tiempo y la evolución, en la que un agente secreto debe prevenir la Tercera Guerra Mundial (Wikipedia)

El cine ha reabierto sus puertas, y uno de los platos fuertes de la cartelera es “TENET”, lo último del consagrado director Christopher Nolan, cuya filmografía destaca por crear grandes blockbuster con historias que desafían las narrativas convencionales. Nolan da un giro de tuerca a las producciones hollywoodenses, conduciendo al espectador promedio a historias que requieren un poco más de atención y trabajo mental para comprenderlas en su totalidad, lo que podría no ser para el gusto de todos.

Esta nueva propuesta, escrita y dirigida por el hombre detrás de clásicos como la trilogía del “Caballero de la Noche” o “Inception”, nos cuenta la historia de una agencia de espías llamada Tenet, quienes deben detener a un empresario que, experimentando con el tiempo, encontró un arma que podría poner en jaque al mundo.

Seamos honestos, hay que llevar la cabeza bien fría y concentrarse bien en lo que sucede desde el primer segundo. La película no tarda en presentarnos increíbles secuencias de acción y misiones a contrarreloj que mantienen al espectador al borde de su asiento, lo que sirve de manera efectiva para llamar su atención. Sin embargo, lo que podría asustar a cierto público poco familiarizado con este director, es la complejidad con la que el film comienza a moverse desde estas primeras escenas, a nivel argumental.

Nolan no se detiene a explicar lo que está pasando, la sobreexposición de información es algo que muchas veces arrastra lo que podrían ser excelentes películas y, en ocasiones, subestima la inteligencia o capacidad deductiva del espectador. Pero «Tenet» quizás haga todo lo contrario. Si bien uno puede entender de manera muy superficial lo que intentan realizar sus personajes, quizás haga falta un segundo visionado para comprender bien cuáles son sus verdaderos objetivos y cuál es la lógica detrás de este mundo. Y es que los diálogos terminan siendo más un foco de confusión que un aporte que clarifique las dudas al respecto. No entraré a juzgar las posibilidades ni precisiones científicas de los sucesos temporales con los que juega su guion (porque de física no entiendo mucho), pero sus personajes hablan con suficiente soltura al respecto para convencernos de que tiene alguna especie de sentido. Casi todos los fenómenos temporales son verosímiles dentro de su universo, pero ciertamente existen ocasiones en que incluso quienes están completamente perdidos pueden dudar y encontrar absurdos algunos de sus planteamientos.

Si nos damos el tiempo de desmenuzar la trama, resulta ser una historia bastante simple. El asunto está en que este convencional relato ha sido tomado por su creador, destrozado y repartido a lo largo de 150 minutos como un complejo rompecabezas para, justamente, hacer trabajar las mentes de quienes consumen el producto y no entregarles todo en bandeja. Nolan invita a sus seguidores a jugar, a intentar comprender este acertijo oculto en su guión, que adereza con impresionantes secuencias de acción.

Las batallas y persecuciones son increíblemente placenteras para la vista, las complejas coreografías y los efectos visuales vuelven a esta una de las obras más atractivas del género y no dudo que se convierta en una futura favorita de la temporada de premios en cuanto a aspectos técnicos se refiere. Ver objetos actuando en reversa nunca se vio mejor, y a pesar de la extensa duración de la cinta, es posible que quedes con ganas de más. Paradójicamente, la fotografía principal es una de las más débiles de la carrera de Nolan, con pocos planos realmente destacables, siendo salvados sólo por los recién mencionados increíbles efectos.

La tensión y urgencia de cada misión es muy bien manejada y acompañada por una banda sonora compuesta por otro favorito de los últimos tiempos, Ludwig Göransson. El sueco ganador del Oscar vuelve a lucirse con composiciones de corte futurista, apresuradas y épicas, que se equiparan muy bien con las antiguas colaboraciones de Nolan con Hans Zimmer, compositor que le acompañó en gran parte de su carrera pero que prefirió trabajar en otro proyecto en esta ocasión y, quizás, haya sido una buena decisión. Mientras Zimmer trabaja en “Dune”, proyecto que quiso musicalizar desde los años ochenta, el joven Göransson comienza a ganar más terreno en la industria, pasando del entretenimiento convencional a este blockbuster más experimental y, de paso, comienza a ganarse nuevas nominaciones en la temporada de premios.

Respecto al elenco, no hay mucho que decir de su calidad. John David Washington carga muy bien con la cinta, demostrando que puede tener un puesto entre los grandes de Hollywood independiente de lo importante que sean sus padres dentro del mismo; destacando sobre todo en su manejo de la urgencia con la que se debe mover en las escenas de mayor suspenso. Se echó en falta un poco más de construcción alrededor de su personaje. Si bien la falta de datos logra darle un aura de misterio, como todo buen miembro de una agencia de espionaje, se echa en falta un poco más de capas respecto a su personalidad y decisiones, siendo este quizás el punto más débil de la película. Es difícil empatizar con un protagonista del que no sabemos nada más que su misión. Por lo que su relación con otros personajes no termina de convencer demasiado y su evolución individual es algo difusa.

La falta de construcción del rol protagónico contrasta mucho con otros miembros del elenco, quienes parecen mucho mejor configurados. Destaca sobre todo la figura de Elizabeth Debicki como Kat, la esposa del antagonista y nueva aliada de Tenet, con un conflicto bastante intenso que pone en evidencia temáticas sociales de gran relevancia como la objetivización y violencia contra la mujer. Dicha temática no solo hace entrar en el juego a un personaje interesante y altamente relevante para el funcionamiento de la misión, sino que también le da más capas a la historia, brindado cuestionamientos de índole moral a todos quienes le rodean, siendo quizás el mejor construido y resuelto de todos los personajes. Aunque, darle un hijo a Kat es una decisión que podría haberle brindando más conflicto interno, pero que al no ser incluido de forma orgánica, pudo haber sido eliminado por completo sin que las cosas cambiaran mucho, siendo un dispositivo poco efectivo para la trama.

Hablando de personajes innecesarios, no podemos dejar de hablar de la escena con Michael Caine, quien a pesar de ser uno de los mayores talentos del cine en las últimas décadas, es completamente prescindible en este filme y solo aparece para complacer a Nolan, quién a estas alturas, ha convertido a Caine en su actor fetiche, incluyéndolo en cada uno de sus proyectos desde “Batman Begins” en 2005.

Kenneth Branagh es bastante correcto en su rol de antagonista. En ciertos momentos puede parecer más caricaturesco como villano y ciertamente se ve opacado en las escenas que comparte con Debicki, pero sirve de manera efectiva para obstaculizar los objetivos de los protagonistas, aunque, nuevamente, con intenciones que no terminan de cerrar muy bien, teniendo como justificación para sus atroces acciones el mero hecho de ser egoísta y ambicioso. Otro actor que se destaca, como ya se ha vuelto usual, es Robert Pattinson, quien termina de cerrar el cast con una gran interpretación que lo ha llevado a convertirse en todo un nombre dentro de la industria, limpiando de buena manera algunos roles de su pasado que, para muchos, pudieron haber hundido su carrera. Pattinson termina siendo un engranaje vital de esta compleja maquinaria que termina de cerrar la historia de manera brillante y orgánica.

La trama de «Tenet» es un círculo perfecto, una historia que abre y cierra sus cabos de un modo que solo Christopher Nolan puede resolver. Los personajes principales decaen un poco, arrastrando en cierta cantidad lo que podría ser uno de los mejores filmes del director. Una obra compleja que requiere más de una repasada, pero con espectaculares secuencias de acción que mantienen interesados y entretenidos a quienes se sientan frente a ella, a pesar de perderse un poco dentro de su trama. Una interesante película para revitalizar al cine luego de un duro momento.

7.5/10

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