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Review «Black Widow»: La tibia despedida para un increíble personaje

Reparto: Scarlett Johansson, Florence Pugh, David Harbour, Rachel Weisz, William Hurt, Ray Winstone, O.T Fagbenle, Michelle Lee, Oliver Richters, Olga Kurylenko.

Dirección: Cate Shortland

Género: Acción, Ciencia Ficción, Thriller

Clasificación: +14

Duración: 2h 14m

Sinopsis: «Natasha Romanoff, alias Viuda Negra, se enfrenta a los capítulos más oscuros de su historia cuando surge una peligrosa conspiración relacionada con su pasado. Perseguida por una fuerza que no se detendrá ante nada para acabar con ella, Natasha debe lidiar con su historia como espía y con la estela de relaciones destruidas que dejó atrás mucho antes de convertirse en Vengadora». (Filmaffinity)

Scarlett Johansson en su última aparición como Black Widow. Foto: Marvel Studios

La primera película de la nueva saga de Marvel Studios ya se encuentra disponible en cines y Disney+ (con costo adicional). Después de dos años sin estrenos cinematográficos, sobreviviendo gracias a las series del recién mencionado servicio de streaming, Marvel regresa con un récord de taquilla en el contexto pandémico, demostrando que, a pesar de encontrarnos en tiempos difíciles, sigue convocando a una fiel fanaticada.

Luego de una extensa carrera junto al estudio, apareciendo en siete películas del UCM, Scarlett Johansson se despide de este universo con una precuela que termina de atar los cabos sueltos alrededor de su misterioso personaje. A pesar de tener bastante tiempo en pantalla y haberse ganado al público con su astucia, nunca se ahondó demasiado en el pasado de Natasha Romanoff. De hecho, los primeros años de la agente representaban un punto importante para entender su evolución y todo lo que significó su paso por los Vengadores.

Natasha Romanoff huyendo de Estados Unidos tras «Civil War». Foto: Time Magazine

Aun así, muy a pesar de lo mencionado anteriormente, una exploración de sus orígenes en el cine no es algo que necesitáramos imperativamente; su extensa trayectoria se entendía a la perfección con los datos que nos otorgaron las películas: Natasha tuvo un oscuro pasado como asesina de la Sala Roja e hizo cosas que la atormentarían para siempre, hasta que Hawkeye logró reclutarla para SHIELD, dando inicio a su arco de redención. El problema está en que, de vez en cuando, surgían datos, frases lanzadas al aire por algunos personajes o menciones a eventos que despertaron curiosidad de muchos, quienes necesitaban ver estos momentos reflejados en la pantalla antes de que Marvel decidiera dejar de lado al personaje.

Bajo esa premisa llega esta película, un poco tarde, tal vez, pero no tanto como para despreciar su existencia. Situada entre «Capitán América: Civil War» y «Avengers: Infinity War», la trama es lo suficientemente convincente para explicar ese espacio vacío en la historia de Natasha, sembrando, orgánicamente, un conflicto que la obliga a enfrentar su pasado para contestar todas las dudas que giran alrededor de este.

En «Black Widow», tanto su inicio como su final conectan de manera perfecta con las películas entre las que se sitúa. Sin embargo, por muy bien que se realice el puente entre ambos episodios, existen algunos puntos en este recorrido que intentan establecer conexiones con otras producciones, entregando referencias demasiado forzadas que sacan un poco de onda a espectador. De vez en cuando tenemos menciones a los Vengadores y la Civil War, colocadas con calzador en medio de conversaciones que no tienen mucho que ver con el tema, solo para asegurar una especie de conectividad que, a estas alturas, es demasiado evidente como para seguir restregándola en la cara del espectador. Igualmente, al contrario de lo que se podría creer, «Capitán América: Civil War» no tiene tanta influencia en la trama central, siendo más un punto de partida que lleva a Natasha hasta el centro de la acción.

Agentes de la Sala Roja. Foto: Marvel Studios

La Sala Roja, lugar donde se fabrican las Viudas Negras, es lo que importa, lo que mueve la historia y lo que servirá como dispositivo para explicar todo lo que gira alrededor de nuestra protagonista, además de ser un motivo para introducir a nuevos personajes que, seguramente, se quedarán por un largo rato en este universo. Nos encontramos frente a un conflicto que no tiene tanto peso argumental y no logra transmitir la urgencia necesaria para envolver al espectador, aunque, paradójicamente, tiene un muy buen comentario social que realizar.

La película toca temas delicados, como la pérdida de la inocencia a muy temprana edad, la manipulación, la objetivización de la mujer por parte del patriarcado, la sororidad y, muy levemente, la familia. Estos tópicos causaron polémica en un sector más conservador del fandom, sin embargo, su tratamiento sutil hace que, quizás, puedan pasar levemente desapercibidos para estos fanáticos que detestan el subtexto sociopolítico en producciones basadas, irónicamente, en historietas que nacen como comentario sociopolítico.

[De izquierda a derecha] David Harbour, Rachel Weisz, Florence Pugh y Scarlett Johansson en «Black Widow». Foto: Marvel Studios

Scarlett Johansson realiza un trabajo excepcional, como siempre. Su última participación en el UCM la lleva a una aventura que exprime sus habilidades a más no poder. Pasando por varios rangos emocionales hasta secuencias de acción masivas, la actriz hace de todo y finaliza su carrera en Marvel con una película que se asegura de mostrar la mayor cantidad de facetas posibles. El problema está, quizás, en que queda un poco relegada dentro de su propio proyecto. La aparición de Florence Pugh, interpretando a su ‘hermana’, Yelena Belova, opaca a Johansson dentro de cada escena que comparten. Pugh es quien recibe el mejor tratamiento a lo largo del filme, viendo su epítome en una emotiva escena donde cuestiona los breves momentos de felicidad que tuvo durante su infancia. En resumen, la nueva promesa de Hollywood se roba la película, y no solo por su carismático despliegue y su soberbia actuación, sino también por un guión que pareciera estar dirigido a establecer un traspaso del manto de Black Widow, más que a presentar una historia de despedida.

El resto del elenco, por fortuna, cumple con su trabajo de manera efectiva, sirviendo como complemento para la protagonista en vez de desplazarla. David Harbour como Red Guardian es hilarante y su humor no se vuelve tan molesto como temíamos. Hay un pequeño arco evolutivo en su personaje, pero es demasiado abrupto y no termina de calzar con su personalidad y motivaciones. Además, su aparición trae varias referencias al grupo de los Supersoldados Soviéticos, que esperamos se puedan ver, por lo menos, en breves flashbacks de futuras producciones. Por otro lado, Melina Vostokoff, interpretada por Rachel Weisz, tiene un tiempo en pantalla que es menor del esperado. La reconocida actriz reaparece en una fase algo tardía de la película, pero sus acciones son tan precisas como relevantes para el transcurso de la historia; una participación redonda sin mucho que comentar, aunque cumple con sus objetivos.

Taskmaster, el nuevo villano del UCM. Foto: Marvel Studios

La mayor decepción de la cinta va para los villanos. Si bien el resurgimiento de esta amenaza en la vida de Natasha sirve mucho para entender la psicología de la protagonista, sus representantes son increíblemente planos y no terminan de ganar presencia en pantalla. Son malos y perversos porque quieren serlo, pero tampoco se les da una personalidad carismática o extravagante que ayude a convencer al público de que deberían ser importantes dentro de este entramado de personajes.

Demás está decir que Taskmaster resulta ser una completa desilución, tanto para los fanáticos del personaje en las historietas como para los seguidores más casuales. El tratamiento alrededor de este misterioso individuo resulta en una pésima adaptación del material de origen, así como también en un personaje tan plano y subdesarrollado a nivel argumental que ni siquiera sabemos si llamarle ‘personaje’. Cumple un objetivo, sí, pero sus orígenes son modificados en pos de darle más capas a la construcción de Natasha Romanoff, quien de por sí ya traía varias matices desde sus participaciones previas, y que ya gana otras tantas en esta película. Hubiese sido mejor, tal vez, haber buscado un villano un poco más desconocido entre la biblioteca de Marvel Cómics, de ese modo no se mancha a uno de los antagonistas más queridos por los lectores.

Fotograma del tercer acto de «Black Widow». Foto: Variety

La acción, por otra parte, brinda un pequeño aire fresco a las películas de Marvel. Las batallas cuerpo a cuerpo cobran más presencia, así como también predominan las maniobras en vivo y un acotado uso de efectos visuales alrededor de este tipo de escenas, por lo menos durante los dos primeros actos. Las coreografías están impecables, destacando, sobre todo, durante la batalla en la prisión, donde más de cuatrocientos extras participaron en una masiva secuencia que dejará a muchos con ganas de más. Sin duda, esperamos que esta manera de ejecutar las de batallas y misiones haya llegado para quedarse. Lamentablemente, el tercer acto vuelve a ese cliché de las batallas monumentales y los efectos especiales repartidos por todos lados, lo que resulta en un completo quiebre del tono que traía la película, esto en consideración de su intento por ser más íntima y personal. Un combate final mano a mano y una locación emblemática o significativa para la protagonista hubiesen resuelto de mejor manera el clímax, antes que las explosiones, las persecuciones y todos esos elementos que quedarían mejor en una película que se perfila como algo más tradicional, al contrario de esta, que prometía traer un conflicto un poco más terrenal.

No deja de ser importante y objetivo mencionar el decaimiento de los efectos visuales en el tramo final. Es casi increíble que, luego de un año de preparación, al que se suma otro año por retrasos en la fecha de estreno, el CGI y los chroma keys no hayan sido pulidos. Hay varias escenas que, a decir verdad, terminan presentando los peores efectos en trece años de historia del UCM, lo que a estas alturas se vuelve impresentable.

Scarlett Johansson en su última aparición como Natasha Romanoff en «Black Widow». Foto: Marvel Studios

A pesar de prometer respuestas a varios acontecimientos mencionados en películas previas, los resultados no hacen que toda la anticipación haya valido la pena. Es cierto que más del 90% de las incógnitas quedan resueltas y ya no hay necesidad de retomar a la Vengadora, porque todo quedó bastante cerrado en su arco, pero la película queda en deuda cuando corresponde mostrar momentos como la batalla en Budapest, los cuales son relatados, nuevamente, por los personajes, en vez de apoyarse en elementos como flashbacks. Si bien nos encontramos con breves sucesos históricos del UCM, la monotonía y falta de acción nos hace sentir que también nos los contaron. Es decepcionante el modo de respuesta que se le brinda a todas estas preguntas, considerando que la película fue concebida, en teoría, exclusivamente para responderlas, acrecentando ese sentimiento de que todo este espectáculo es un engaño para vendernos a los personajes secundarios y adelantar su integración a futuro. Seguramente, una historia situada antes de «Iron Man 2», mostrando el verdadero pasado de Natasha, hubiese estado mil veces mejor.

La película es decepcionante si la pensamos como una despedida satisfactoria para la querida Natasha Romanoff; pero, si la analizamos con la cabeza más fría y nos olvidamos de sus promesas, resulta ser una propuesta que cumple con el estándar promedio del UCM. «Black Widow» puede ser una más del montón, en términos simples, un proyecto que no innova en nada y tampoco arriesga mucho, aunque nunca deja de brindar un buen rato a sus fanáticos, presentando personajes carismáticos, combates adrenalínicos, emocionantes referencias e interesantes adelantos del futuro (la escena post-créditos promete un buen giro de los acontecimientos). La nueva cinta de Marvel Studios es divertida y cuenta con temas relevantes, el problema es que estos se pierden en una lucha de intenciones entre sus escritores y productores, quienes no terminaron de decidir que sería mejor: un cierre para la protagonista o una apertura para sus acompañantes.

6/10

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