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Review «Sky Rojo 2»: Una lamentable apología al machismo

Reparto: Verónica Sánchez, Lali Espósito, Yany Prado, Miguel Ángel Silvestre, Asier Etxeandia, Enric Auquer, Luis Zahera, Carmen Santamaría, Elena Sanz, José Manuel Poga

Creadores: Álex Pina, Esther Martínez Lobato

Género: Drama, Acción, Explotación

Clasificación: +16

Episodios: 8 (2 Temporadas)

Plataforma: Netflix

Sinopsis: «Coral, Wendy y Gina emprenden una huida en busca de su libertad mientras son perseguidas por Moisés y Christian, los secuaces de Romeo, el proxeneta y dueño del Club «Las Novias». Juntas iniciarán una carrera desesperada en la se enfrentarán a todo tipo de peligros y cuyo único objetivo será seguir vivas cinco minutos más.» (Filmaffinity)

Verónica Sánchez y Lali Espósito regresan como Coral y Wendy, respectivamente. Foto: Netflix

Hace unos meses compartimos nuestra review de la primera temporada de esta serie española, de lo bueno y lo malo. Hoy les traemos nuestro comentario sobre la segunda temporada, que ahonda más en los problemas y pecados que acarreaba su antecesora. Si bien los nuevos episodios no decepcionan, porque tampoco generan ninguna expectativa, pasan a ser un rotundo fracaso que no logra satisfacer en ninguna de las aristas que propone, y solo presentan un discurso lamentable, incluso peligroso.

La segunda temporada de la producción original de Netflix retoma exactamente donde quedamos en la primera, dejando claro que el corte simplemente fue dividir las cerca de seis horas de duración en dos partes, sin presentar un cambio en su argumento ni fuerzas. Aunque se reintroduce un personaje que ya habíamos visto, esta continúa siendo la historia del inverosímil escape de Coral, Wendy y Gina, las tres ex-prostitutas del club «Las Novias», de las manos de Romeo, el malvado proxeneta, y sus secuaces. En ocho episodios retoman la idea y le vuelven a dar varios giros, pero sin salir de las mismas situaciones que se repiten una y otra vez, como si sus protagonistas vivieran en un agotador limbo, analogía que se podía sostener por una temporada, pero reiterarla por dos habla de poca creatividad y hace mucho más notorio que el corte divisorio fue para dejar reposar la serie. El regreso de la producción falla al no generar sorpresa alguna en ningún momento.

Yany Prado en su papel como Gina. Foto: Netflix

Y si de convencer se trata, «Sky Rojo 2» no hace ningún esfuerzo. Si ya era muy difícil mantener la incredulidad con las situaciones absurdas de la temporada uno, esta nueva entrega solo ahonda en abusar de la paciencia del espectador, poniéndonos frente a momentos disparatados que nos hacen sentir que Pina y Martínez se están riendo en nuestras caras, sin trabajar en que les creamos lo que está pasando en la pantalla. Ya sea mostrando un escape de la muerte de manera ridícula, la curación de disparos fatales o el uso forzado y ridículo de armas de guerra con total manejo profesional, la serie no pretende ser verosímil; aunque esto pudo ser interesante en los episodios anteriores, la combinación con un peligroso mensaje que se va entregando solo termina por ser más irritante.

Al igual que en la primera temporada, seguimos estando ante una seguidilla de actos de ambas fuerzas en pugna que no tienen consecuencias. El gran cambio dramático se ve en que la búsqueda de las tres protagonistas en la primera parte era acerca de la justicia, mientras que la segunda parte se convierte en un viaje de merecida venganza, pero jamás se traduce en las acciones de las tres mujeres, contradiciendo sus propias palabras y pensamiento.

Coral tendrá que reencontrarse con Gina y Wendy de nuevo. Foto: Netflix

Lo que era el punto fuerte de la serie hace unos meses, ahora se convierte en otro fracaso: sus personajes; específicamente, el arco narrativo de estos. Hay que ser justos, porque en tiempo de pantalla han pasado apenas unos días, por lo que es entendible si no hay un gran desarrollo, pero también seamos exigentes. La serie no tiene la estructura de una sitcom con episodios autoconclusivos, o de un drama donde cada episodio dura una hora, sino que es una película larga cortada, donde cada episodio termina en un cliffhanger, siendo la única figura que divide los capítulos. Siendo así, usa un lenguaje de cine que exige que los personajes recorran un arco dramático coherente, lo que no está presente en sus protagonistas en esta segunda temporada, más allá de luces breves. A pesar de todo lo que han pasado, Coral no deja de ser la junkie del grupo, poniendo en riesgo cada situación por su actitud, y ni Wendy ni Gina corrigen su actitud. Si bien las tres comienzan a tomar iniciativa, todavía se siente como si ‘Coral y sus amigas’ estuvieran yendo de shopping, y no escapando de la muerte.

Mientras tanto, la fuerza antagónica obtiene todo el protagonismo en la segunda parte de la serie, y ahondamos en sus historias, miedos y sueños, lo que termina siendo el gran problema. Es contradictorio e incompatible intentar entregar un mensaje crítico al machismo, la prostitución o la cultura de la violación si la voz de las abusadas se presenta en diálogos cursis y forzados, mientras que la voz de los abusadores se escucha fuerte, con acciones que siguen oprimiendo a las protagonistas. La reiteración del abuso sexual no hace crecer la historia de ninguna forma, y es lamentable que veamos a una de las protagonistas sufrir no uno, no dos, sino tres abusos sexuales en la serie y que, unos minutos después, las voces de los antagonistas tengan tanto protagonismo, justificando el abuso e intentando mostrar luz en asesinos y violadores que no poseen remordimiento alguno.

[De izquierda a derecha] Asier Etxeandia, Miguel Ángel Silvestre y Enric Auquer. Foto: Netflix

Lo que le faltó a «Sky Rojo» en su primera temporada fue la ambición, mientras que en la segunda abusó de esta y se convirtió en una apología al machismo y al abuso sexual. Si su intención era generar una crítica, falló rotundamente al reiterar las mismas acciones de la vida real: darle voz a los abusadores y justificar sus acciones, pretendiendo hacer pasar relaciones como ‘románticas’ o ‘tóxicas’ cuando, en realidad, estamos hablando de relaciones de poder desiguales, con violencia, violaciones y maltrato de por medio, no de actitudes recíprocas cuestionables, La serie de queda plagada de incongruencias, reiterando todos sus errores y ninguna de sus virtudes, planteando un final lamentable y abierto que pretende ser ‘satisfactorio’ para las protagonistas, pero no basta. Nada es suficiente para sanar todo el daño que han sufrido, ni el daño que hace la misma serie con su discurso que no logró convertirse en crítica. Simplemente, un fiasco.

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