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Review «El Último Duelo»: Dando voz a las mujeres en una narrativa patriarcal

Reparto: Jodie Comer, Adam Driver, Ben Affleck, Matt Damon, Nicole Holofcener, Alex Lawther, Harriet Walter, Marton Csokas

Dirección: Ridley Scott

Género: Drama histórico, Acción

Clasificación: +14

Duración: 2h 32m

Sinopsis: «Basada en hechos reales, la película se centra en el duelo entre Jean de Carrouges y Jacques Le Gris, dos amigos que se convirtieron en rivales. Cuando la mujer de Carrouges, Marguerite, fue acosada por Le Gris, un cargo que él niega, ella no se queda callada y le acusa, un acto valiente y desafiante que pone su vida en peligro. El consiguiente duelo a muerte determina el destino de los tres». (Filmaffinity)

Jean de Carrouges (Damon) Foto: Filmaffinity

La cinta está basada en el libro homónimo escrito por el literato medieval Eric Jager, que narra el último juicio por duelo a muerte documentado en Paris, Francia, donde, como telón de fondo, se libraba la Guerra de los Cien Años. La adaptación cinematográfica del relato comenzó a construirse en 2015, pero, debido a problemas con los derechos y la eventual adquisición de 20th Century Fox, se generaron dudas respecto a si se retomaría la producción. Afortunadamente, en 2019, Ridley Scott se sumó al proyecto junto a la dupla de Ben Affleck y Matt Damon, con una doble militancia como protagonistas y guionistas. A los tres también se unió Nicole Holofcener, como parte del equipo de escritores, para dar una tan necesaria voz femenina. Tras su debut en el festival de Viena en septiembre de este año, el polémico drama basado en hechos reales llega a las pantallas del país.

En Europa de 1386 conocemos al fiel vasallo del rey, Jean de Carrouges (Damon), y al talentoso y perspicaz escudero Jacques Le Gris (Driver), viejos amigos que han combatido codo a codo por su patria. El primero posee una gran pasión e impertinencia, mientras que el segundo es un estratega innato con grandes cualidades y gustos hedonistas apreciados por el aristócrata Pierre d’Alençon (Affleck). Las diferencias, la envidia y los roces por orgullo llevan a ambos hombres a distanciarse, hasta que deciden hacer las pases; pero su tregua se ve afectada cuando aparece en escena la bella y joven esposa de Carrouges, Margueritte, y Le Gris no puede evitar el deseo por poseerla. En ese punto, la historia se aleja de la épica de la guerra y se inmiscuye en la otra cara de la época medieval, donde los abusos y mentiras abundan, mientras se esconden a plena luz bajo una justificación que aparenta nobleza, pero no es más que egoísmo e indiferencia.

Jacques Le Gris (Driver) Foto: Walt Disney Studios

Tomando su estructura prestada de «Roshomon», obra de Kurosawa en la cual se presentan los diferentes puntos de vista sobre un terrible crimen, la narrativa fragmentada juega con la subjetividad y la percepción que los propios personajes tienen sobre sí mismos y los eventos ocurridos. A través de los ojos de Carrouges, Le Gris y lady Margerite se presentan tres puntos de vista que difieren en cómo ciertos eventos se desenvolvieron. Las primeras narrativas siguen un punto de vista acorde a lo que es de esperar de una historia de guerra, pues se aborda perfectamente la enemistad de dos hombres que caen presa de sus peores defectos; pero, debido al abuso que sucede, resulta imperativo plantear el punto de vista de la tercera involucrada, que no solamente cuenta su verdad, sino que la verdad de dos hombres ajenos a la vida de las mujeres, su mentalidad y su autonomía.

La dirección cumple con el estándar que se espera de un veterano del cine como lo es Ridley Scott. La atmósfera del siglo XIV es capturada de forma elegante y dramática, con peleas bien coordinadas y una cinematografía que tensiona el ambiente con colores deslavados y grisáceos. Si bien la duración del largometraje puede ser un poco excesiva, se encuentra completamente justificada. Igualmente, el cast cuenta con grandes talentos que dan la talla. Entre tantas estrellas y excelentes actuaciones, Ben Affleck es probablemente quien más brilla, encarnando a un noble cuya picardía casi hace un poco más amenas sus características más nefastas. Por otro lado, Jodie Comer no solo se desenvuelve de forma importante para el filme, sino que para toda película que posee personajes femeninos, pues logra pasar de un objeto de deseo a un ser humano de carne y hueso.

Marguerite Carrouges (Comer) y su esposo. Foto: Filmaffinity

La narrativa patriarcal y el abuso son abordados de una forma que hace que el espectador se cuestione en cuantas películas se encontraba ausente este punto de vista femenino. En los primeros 2/3, Marguerite es presentada como tantos otros personajes femeninos que cumplen el rol de un interés amoroso, algo que, lamentablemente, resulta esperable por parte del género. Sin embargo, en la última mitad, Maraguerite deja de ser una idea y se vuelve una persona, con emociones, deseos y pensamientos propios; aparece a la vista de todos una persona. Su visión de los hechos, además, deconstruye la idea del amor cortés y romántico de la época, y deja en evidencia el machismo y las actitudes más nefastas de los héroes de guerra, los altos, mandos, la iglesia y la sociedad.

El juicio que debe atravesar Marguerite se plantea de una forma sumamente inteligente. Los comentarios que recibe de sus pares, inculpándola por las injurias cometidas en su contra, suenan sumamente actuales. Tambien hay una piedad presente por parte de las mujeres de la corte, que dejan entrever sus emociones. Incluso a la más estóica se le puede ver empatizando, afectada por la situación que enfrenta Marguerite. En ese sentido, se crea un paralelismo con los argumentos que siguen siendo utilizados hoy en día para referirse a mujeres que denuncian abusos, destacando lo arcaico e insólito de estos, con creencias religiosas de la misma época que hoy se encuentran más que desmentidas.

Jacques Le Gris (Driver) Foto: Filmaffinity

Gracias a un gran desarrollo de personajes que juega con la perspectiva del espectador, «El Último Duelo» se presenta como un filme importante que no dejará a nadie indiferente. La historia, que contiene un drama histórico tradicional, logra dar un salto y criticar a los héroes y grandes figuras de la historia, convirtiéndose en un clásico moderno que habla de forma cruda sobre la condena de los abusos sexuales y el machismo en la edad media, e incluso sobre la forma en que la sociedad actual lidia con esto.

8/10

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