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Review «Ghostbusters: El Legado»: Los herederos

Reparto: Mckenna Grace, Finn Wolfhard, Paul Rudd, Logan Kim, Celeste O’Connor

Dirección: Jason Reitman

Género: Fantástico, Comedia

Clasificación: +7

Duración: 2h 4m

Sinopsis: «Una madre soltera y sus dos hijos llegan a una pequeña ciudad, descubriendo su conexión con los cazafantasmas originales y el legado secreto que dejó su abuelo tras de sí». (Filmaffinity)

Ecto-1 de los Cazafantasmas. Foto: Sony Pictures

Hace más de 30 años, los Cazafantasmas llegaron para revolucionar a una generación, siendo un importante producto de la cultura pop de los 80’s y 90’s. Una serie animada, dos películas, un fallido reboot y un montón de merchandising son algunas de las razones por las que, a la fecha, seguimos recordando con cariño a esta icónica saga; sin embargo, ha llegado el momento de un nuevo regreso, y la saga revive en los cines con «Ghostbusters: El Legado».

Con una atmósfera moderna y liviana, la cinta llegó para traer nostalgia a los fans de antaño, y también para cautivar a nuevas audiencias. El gran fuerte de la propuesta de Jason Reitman, hijo de Ivan Reitman, director de la película original, es el humor, capaz de mantener al público entretenido durante toda la función. Este factor distrae de los pequeños errores que, lentamente, se apoderan de la historia, siendo la cantidad de personajes fundamentales uno de los principales problemas.

Paul Rudd y Mckenna Grace en «Ghostbusters: El Legado». Foto: Sony Pictures

Pese a la simpatía de actores como Paul Rudd y Celeste O’Connor, sus personajes no tienen gran importancia en la trama, e incluso llegan a distraer de los objetivos más importantes que la historia busca lograr. Por un lado, la función del personaje de Rudd, netamente vinculada a ser un alivio cómico y un nuevo amigo de Phoebe, solo se vuelve significativa al momento de poner al día a la protagonista, quien, con su gran admiración por lo sobrenatural, debería conocer los eventos que ocurrieron en los 80’s con los Cazafantasmas. Lucky, el personaje de O’Connor, no tiene ningún aporte en la trama, y ni siquiera cumple de forma correcta el papel de interés amoroso, siendo, finalmente, un elemento redundante.

Irónicamente, los paralelismos de la trama también se ven cuando comete errores similares a los de las películas originales, como dejar el conflicto central para el final. Se percibe preocupación por los detalles, y eso le otorga una importancia real a los elementos ya establecidos en este universo. Una acción de Phoebe al inicio de la película termina siendo de gran ayuda al final de esta, y se agradecen ese cuidado y esa conexión para que las cosas no parezcan un relleno sinsentido.

Mckenna Grace, Logan Kim y Finn Wolfhard dan vida a una nueva generación de Cazafantasmas. Foto: Sony Pictures

Si bien representa un plus para llegar a nuevas audiencias, usar a niños como herederos del legado de los Cazafantasmas no parece ser la mejor opción, y eso se evidencia en detalles pequeños pero importantes, como las escenas donde Phoebe arregla y maneja las antiguas armas de su abuelo. Esto parece inverosímil, teniendo en cuenta que la niña no pasa de los trece años y su tamaño y contextura no son los adecuados para llevar mochilas de tanto peso. No deja de ser extraño, igualmente, que ella, su amigo y su hermano no fueran heridos mientras cazaban al primer fantasma, que actuaba con bastante violencia. No era necesario mostrar violencia excesiva ni heridas graves, pero un rasguño hubiese sido acertado para dar un poco más de realismo al filme.

Ignorando la descarada publicidad a Wallmart y a otros productos presentes en ciertas escenas, no se puede negar lo nostálgica y cómica que la cinta puede llegar a ser. Conforme avanza, podemos ver escenas de la historia original y reencontrarnos con rostros y nombres familiares, y también nos damos cuenta de que, a pesar del paso del tiempo, los antagonistas se rigen bajo la misma fórmula, con métodos y apariencias que ya conocíamos de las primeras «Ghostbusters».

En lo que respecta a efectos especiales y locaciones, «Ghostbusters: El Legado» demuestra una clara mejoría frente a sus antecesoras, gracias a los avances tecnológicos de los últimos años; aunque esto no la hace destacar frente a otras películas actuales, pues se pudo incluir un mayor número de fantasmas con diseños atractivos, potenciando la estética de la película.

Uno de los fantasmas presentados en la cinta. Foto: Sony Pictures

La familia de Egon Spengler se ha mudado al sísmico Summerville en busca de una segunda oportunidad en la vida. Sin embargo, se verán envueltos en acontecimientos paranormales, recibiendo la oportunidad de abrazar un legado inesperado. A pesar de tener comedia y nostalgia como sus mejores armas, «Cazafantasmas: El Legado» no aporta demasiado a la icónica saga, y su objetivo de rendir honores no siempre consigue sacar a flote a una historia que pudo haber explorado nuevos horizontes.

5/10

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