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Review «El Callejón de las Almas Perdidas»: La inesperada jugada de Guillermo del Toro

Reparto: Bradley Cooper, Rooney Mara, Cate Blanchett, Toni Collette, Willem Dafoe, Ron Perlman

Dirección: Guillermo del Toro

Género: Cine negro, Drama

Clasificación: +14

Duración: 2h 30m

Sinopsis: “En el Nueva York de la década de 1940, el estafador Stanton Carlisle se une a una vidente y el esposo de esta, un mentalista, para robarle a un peligroso millonario. El grupo recibe la ayuda de una misteriosa psiquiatra que tiene su propio plan”. (Filmaffinity)

Rooney Mara y Bradley Cooper dan vida a Molly y Stanton Carlisle. Foto: 20th Century Studios

Desde tiempos inmemorables, el arte se ha encargado de establecer una idea inquietante, un planteamiento que reformula la perspectiva que llegamos a tener de nosotros mismos: ‘el verdadero monstruo es el ser humano’. Son muchas las representaciones artísticas que han llegado a fortalecer esto, demostrando que los monstruos nacen en respuesta a nuestras acciones y que todos los caminos siempre regresan al humano y su comportamiento.

Es bien sabido que Guillermo del Toro cuenta con un estilo muy peculiar, cargado de elementos característicos y una fuerte influencia del terror y la fantasía. El cineasta, siempre valorado por una fanaticada incondicional, ha posicionado lo monstruoso como pieza central de todas sus producciones, jugando con la idea y las concepciones que tenemos respecto a esto, y también dando vida a criaturas tan tenebrosas como misteriosas y seductoras, muchas veces escondidas detrás del humano mismo.

Luego del inmenso éxito alcanzado por la galardonada “La Forma del Agua”, el mundo esperaba expectante al próximo proyecto del director, productor y guionista, quien ya cuenta con varios guiones en espera a ser llevados a la pantalla. Sin embargo, la sorpresa fue grande cuando nos enteramos qué se traía entre manos: una nueva adaptación de “El Callejón de las Almas Perdidas”, novela de William Lindsay Gresham publicada en 1946, que, posteriormente, fue llevada a la pantalla grande en el año 1947.

Bradley Cooper protagoniza la nueva cinta de Guillermo del Toro. Foto: 20th Century Studios

El filme se centra en Stanton Carlisle, un misterioso hombre que se hace parte de una feria ambulante, donde se vincula y saca provecho de diferentes personas talentosas. Su naturaleza e intenciones permanecen indetectables durante los primeros minutos, aunque pronto conocemos sus objetivos y sus más grandes ambiciones, mientras toma el mando en un mundo frío, lleno de personas crueles y egoístas.

En contra de lo esperado, este monstruo de Guillermo del Toro no tiene un envoltorio convencional, similar a sus creaciones anteriores. Esta vez lo vemos ‘humano’, cercano y confiable, con una presencia que, inicialmente, inspira atracción por su encanto. La tuerca central que permite que todo este mecanismo funcione es una simple pregunta: ¿qué podemos llegar a hacer con tal de lograr lo que realmente queremos?

Evidentemente, el cineasta decidió cambiar de ruta en relación con todo lo que había hecho anteriormente, conservando su estilo y sus elementos más personales y característicos; pero alterando, sustancialmente, lo que nos intrigará y asustará: un alma corroída. Si bien lo vemos explorando algo que parece ser desconocido, su propuesta logra nutrirse aun más de otras influencias que fortalecen más el resultado final.

Parte importante de la historia ocurre en una feria, construida especialmente para el largometraje. 20th Century Studios

La dinámica de esta historia no precisa de grandes incógnitas a la espera de un inesperado giro final. Como si estuviésemos frente a un verdadero tablero de ajedrez, la cinta no oculta casi ninguna pieza, pero sí desconocemos sus jugadas más importantes, y esto nos mantiene en un estado de ansiedad y tensión constante. Entendemos las intenciones y las posibles acciones de los personajes, pero desconocemos cómo el guion aprovechará cada una de estas para avanzar. Afortunadamente, como dato importante, la película gana la partida.

Entre estos aciertos, sí es necesario reconocer que la duración de 2 horas y 30 minutos genera desconexión en ciertos puntos. Siempre está pasando algo relevante para la historia, pero las cosas tardan demasiado en avanzar, y el compromiso con lo que estamos viendo pierde un poco de fuerza. Aun así, siempre hay momentos realmente intensos que logran recapturar la atención del público.

“El Callejón de las Almas Perdidas” cuenta con un reparto cargado de grandes talentos, como un gancho que, de seguro, atrae desde un inicio al público. El dúo de Bradley Cooper y Cate Blanchett logra el éxito absoluto, pues la cinta aprovecha una parte importante de la gama que ambos pueden ofrecer, otorgando un peso aun mayor a sus transiciones y giros. Y si bien resto del cast no destaca demasiado, su trabajo cumple con lo requerido, algo esperable de rostros icónicos como Rooney Mara, Willem Dafoe y Toni Collette.

Cate Blanchett da vida a Lilith Ritter. Foto: 20th Century Studios

Otro punto atractivo es la estética de la película. En el primer tercio de la historia nos enfrentamos a imágenes con colores mucho más oscuros, donde las sombras durante la noche parecen ser protagonistas y los recorridos por la feria ambulante se cargan con una paleta terrosa. En el segundo tercio conocemos mucho más de la ciudad de la época, con luces tenues e iluminada por brillantes dorados. Todo transmite elegancia y una sensación de calma y éxito que, como presentimos, desaparecerá pronto; una especie de paz antes de la tormenta. El último tercio, como un regreso simbólico hacia el inicio (este punto es crucial para el desarrollo y el mensaje de la película), regresa a la oscuridad y la palpable incertidumbre, existiendo como un anuncio de que las cosas cambiarán para siempre.

A falta de las peculiares criaturas del imaginario de Guillermo del Toro, esta vez se aprovecha el trabajo prostético y de maquillaje para crear postales angustiantes, donde el humano y la violencia tan presente en su naturaleza generan terror. La ansiedad que la historia ya trae consigo se fortalece, y la experiencia llega a ser aun más escalofriante cuando quiere serlo, alejándose del drama y cargándose mucho más hacia el cine negro, del cual se percibe una importante influencia.

Willem Dafoe y Bradley Cooper en «El Callejón de las Almas Perdidas». Foto: 20th Century Studios

Entre almas impredecibles, muchas veces dañadas y peligrosas, la audiencia se enfrentará indefensa a la gran incógnita: ¿el humano es un hombre o una bestia? Guillermo del Toro aprovecha al máximo una historia que puede ser tan oscura como reflexiva, dando un nuevo ángulo a su perspectiva sobre lo que es, realmente, un monstruo. Así, como una incursión por nuevos rumbos, “El Callejón de las Almas Perdidas” nunca pierde el estilo característico del cineasta, generando un estado constante de ansiedad y tensión que no precisa de elementos tan gráficos para causar angustia.

9/10

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