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Review «El Padrino: 50 Años»: Más allá de la nostalgia

Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire, Richard S. Castellano, Sterling Hayden, Gianni Russo, Rudy Bond

Director: Francis Ford Coppola

Género: Drama, Crimen

Clasificación: +14

Duración: 2h 55m

Sinopsis: “América, años 40. Don Vito Corleone (Marlon Brando) es el respetado y temido jefe de una de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Tiene cuatro hijos: Connie (Talia Shire), el impulsivo Sonny (James Caan), el pusilánime Fredo (John Cazale) y Michael (Al Pacino), que no quiere saber nada de los negocios de su padre. Cuando Corleone, en contra de los consejos de ‘Il consigliere’ Tom Hagen (Robert Duvall), se niega a participar en el negocio de las drogas, el jefe de otra banda ordena su asesinato. Empieza entonces una violenta y cruenta guerra entre las familias mafiosas”. (Filmaffinity)

Don Vitto Corleone, jefe de la familia, interpretado por Marlon Brando. Foto: IMDb

Dentro de la historia del cine, es indiscutible el valor artístico de la trilogía «El Padrino», considerada como uno de los clásicos incombustibles del séptimo arte y un referente cultural que ha traspasado décadas y fronteras. La obra maestra de Coppola es una adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Mario Puzo, que narra el mundo de la mafia italiana en la ciudad de Nueva York durante las décadas de los 40’s y 50’s. A través del libro de Puzo, como también de la película de Coppola, podemos sumergirnos en este submundo urbano de la primera mitad del siglo XX, al mismo tiempo que entendemos las dinámicas y códigos con las que funcionan las familias mafiosas. 

Es sabido que, al ser considerada una de las mejores películas de la historia, son muchos los puntos positivos que se pueden entrar a analizar, pero hay dos elementos cinematográficos que destacan por sobre cualquier otra cosa: el guion y la actuación. La adaptación a la pantalla grande del libro de Puzo es sublime, porque logra rescatar ese espíritu que emana de las historias de gángsters y traspasarlo a otro formato, sin perder nada en el camino. Es increíble como, desde el primer segundo del filme, ya te envuelve en las dinámicas de la mafia, específicamente en las primeras escenas, cuando se presenta a Vitto Corleone en gloria y majestad. En unos cuantos diálogos, el guion logra posicionar a este personaje como un líder natural, fuerte y respetado, transmitiendo un eco de poder en cada palabra. Algo que solo un guion bien pensado puede lograr.

La clásica secuencia inicial de la boda, una de las más icónicas de la saga. Foto: IMDb

De esta forma, la película avanza a paso lento, pero firme. Acá no hay necesidad de apresurarse presentando a los personajes o adelantando las acciones, pues todo, en su justa medida, nos va proporcionando la información precisa para ir construyendo un relato sólido. Todo el conjunto de escenas que componen la boda inicial, por ejemplo, es una forma increíble de iniciar la narración, dando luces de las dinámicas familiares internas, las personalidades de cada uno de los miembros y perfilando la línea que continuará en el resto del filme. La elaboración del guion tuvo la participación tanto de Coppola como de Puzo, evidenciando que fue un trabajo minucioso y extremadamente bien pensado. No hay nada al azar, haciendo que una película de casi tres horas se transforme en un reloj perfectamente calibrado, donde todos los engranajes funcionan. No por nada, en esta categoría, «El Padrino» arrasó durante la temporada de premios de ese año.

El segundo punto clave es la actuación de un cast de lujo. Para que en una película de larga duración se logre mantener la atención del espectador, la actuación es clave, y esta obra no decepciona. El primero a destacar es Marlon Brando, quien ya venía saliendo del peak de su carrera en Hollywood; sin embargo el desempeño que realizó como el jefe de la familia lo hizo merecedor de nuevas nominaciones a premios. Es que la actuación de Brando es silenciosa, pero poderosa, porque no necesita de mucho ruido o histrionismo para lograr el objetivo. Con unos cuantos gestos y movimientos corporales, es capaz de construir el poder como jefe familiar y líder mafioso; si a eso le sumamos un trabajo vocal increíble, logrando esa voz tan característica de Don Corleone, estamos frente a una clase de actuación completa. 

El hijo Michael Corleone, durante su estadía en Sicilia, interpretado por Al Pacino. Foto: IMDb

El resto del elenco cumple de la misma forma, creando un ambiente orgánico y verosímil a lo largo de toda la cinta. Es una obra que logra reunir a actores consagrados de la época, como el mismo Brando, Sterling Hayden y Robert Duvall, pero que también abrió las puertas a jóvenes promesas en ese momento, como Al Pacino y Diane Keaton. Justamente es Pacino uno de los grandes pilares de esta película, entrando por la puerta principal a las grandes producciones de Hollywood y catapultando su carrera al estrellato. Su interpretación de Michael Corleone es increíblemente seductora y creíble, y su mirada fría construye un personaje rudo, aunque este no necesita de golpes para imponerse. Además, su ascenso al poder de la familia es coherente, porque su actuación lo permite así, desde un inicio desinteresado por los negocios familiares a un Michael empoderado, que es capaz de tomar las riendas con calma y fuerza, demostrando, en las últimas escenas, que es el verdadero heredero de Vitto Corleone.

En esta versión remasterizada de la cinta, podemos apreciar cada uno de los elementos que la hicieron transformarse en una obra de culto, pero con la calidad del cine de la actualidad, tanto en imagen como en sonido. En ese sentido, no hay nada que le haga perder mística, sino que todo es ganancia, demostrando que las películas pueden envejecer bien y seguir disfrutándose de la misma forma. Poder proyectar «El Padrino» a 50 años de su estreno original es un privilegio para quienes no vivieron en esa época y una oportunidad única para apreciar una obra que no pierde carisma ni calidad con el paso del tiempo.

Michael Corleone (Pacino) en una de sus primeras ejecuciones. Foto: IMDb.

Más allá de cautivar a los nostálgicos y a los amantes del cine, este reestreno, bajo el nombre de “El Padrino: 50 Años”, es un regalo increíble para todo el público. Desde aquellos afortunados que la vieron en la pantalla grande hace décadas atrás, hasta quienes vivimos bajo la sombra del legado de una obra maestra. Desde el más fanático, que la ha visto varias veces, hasta aquel que no la ha visto nunca y puede sorprenderse y maravillarse por primera vez. Una película imprescindible para todos.

10/10

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