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Review «Batman»: Las dos caras de un justiciero

Reparto:  Robert Pattinson, Zöe Kravitz, Jeffrey Wright, John Turturro, Paul Dano, Colin Farrell, Andy Serkis, Peter Sarsgaard

Dirección: Matt Reeves

Género: Thriller, Acción

Clasificación: +7

Duración: 2h 56m

Sinopsis: “Después de dos años acechando por las calles de la ciudad como Batman e infundiendo miedo en las mentes perversas de los criminales, Bruce Wayne está sumido en las profundidades de las sombras de Gotham City. Este vigilante solitario cuenta con pocos aliados de confianza y eso le ha llevado a convertirse en la única encarnación de la venganza entre sus conciudadanos. Cuando un asesino apunta a la élite de Gotham con una serie de maquinaciones sádicas, un rastro de pistas crípticas lleva al ‘mejor detective del mundo’ a realizar una investigación en el inframundo”. (Filmaffinity)

Batman y Gatúbela. Foto: Warner Bros.

Cada cierto tiempo, un reconocido director toma la tarea de adaptar a Batman, justiciero y uno de los héroes más icónicos de DC Comics, a la pantalla grande. Personalidades como Burton, Nolan y Snyder han entregado sus propias perspectivas del personaje, siempre con un sello individual que lo ha nutrido de forma importante dentro de la cultura popular.

Luego de un fallido intento de Ben Affleck («Batman v Superman: El Origen de la Justicia»), quien da vida al murciélago desde 2016, por escribir y dirigir otra cinta individual del héroe, Matt Reeves («El Planeta de los Simios: La Guerra») se hizo cargo del nuevo proyecto, que, según sus primeros planes, involucraría a una versión más joven de Wayne, aunque no se centraría en sus orígenes.

Para sorpresa de muchos, Robert Pattinson («El Faro») fue seleccionado como protagonista de esta cinta, y poco a poco se conformó un reparto que incluía a rostros como Zoë Kravitz («Big Little Lies»), Paul Dano («La Sospecha») y Colin Farrell («La Langosta»). Las reacciones iniciales a este cast fueron mixtas, y el nuevo equipo se enfrentaba a una vara bastante alta, sobre todo si consideramos el legado y los inmensos grupos de fanáticos que han dejado las propuestas anteriores. Ahora, luego de sufrir algunas postergaciones por la pandemia, «Batman» arriba a las salas de cine de todo el mundo, y todos se preguntan: ¿Es esta la película que esperábamos? ¿Supera a sus antecesoras?

En la cinta, Bruce Wayne está viviendo su segundo año como Batman. Foto: Warner Bros.

Desde su potente introducción, «Batman» nos deja en claro que existe como una visión considerablemente más oscura del personaje. La cinta no tarda en mostrar, de forma sólida e impactante, la presencia que tiene el justiciero y lo que representa para el mundo criminal: terror y venganza. Toda la narración, en manos de Bruce Wayne, que acompaña los primeros minutos, permite entender bastante su naturaleza, y vaticinar la transformación que tendrá a lo largo de la historia. De hecho, existe un juego muy interesante con el concepto de las sombras y el poder que estas le otorgan, como si existiesen como una extensión de éste

De ahí en adelante, se expone una sugestiva radiografía del vigilante, al igual que de una Gotham realmente sórdida, corrupta, llena de cicatrices. La cinta se toma su tiempo para cocinar a fuego lento una historia que pueda abarcar, a grandes rasgos, una parte importante del universo donde ocurre, dando como resultado una experiencia muy completa y satisfactoria, que no abusa demasiado de una sobreexposición de información y decide contar las características más relevantes de todos los personajes de una forma que se percibe natural. Existe espacio suficiente para conocer las principales dinámicas de Wayne con su círculo cercano, como Alfred y Jim Gordon, de las corruptas fuerzas de policía y judiciales de Ciudad Gótica, y los principales rostros que dominan la ciudad, sobre todo por parte de la mafia.

Andy Serkis da vida a un nuevo Alfred Pennyworth. Foto: Warner Bros.

La historia, muy visceral cuando debe serlo, es compleja, con diversas tramas entretejidas que poco a poco se desarrollan, como la investigación del misterioso asesino y de los secretos más sucios que giran en torno a nombres como Bruce Wayne o Carmine Falcone, líder de la mafia, convirtiéndose en un gran rompecabezas que se resolverá de forma muy satisfactoria en las casi 3 horas de duración del filme (es bastante tiempo, pero es necesario). Ninguna sub-trama lleva a callejones sin salida, y las cosas comienzan a tomar sentido en los momentos correctos, abriendo la puerta a momentos realmente climáticos y emocionantes, donde los giros y revelaciones ganan un peso inmenso.

Igualmente, existe una sólida presentación y construcción de los personajes, muy detallista y valorable dentro del género. Cada uno se mueve por intereses y motivaciones propias, y también enfrenta un aprendizaje importante conforme avanza la historia, por lo que sus versiones iniciales distan bastante de las que vemos al final de la cinta, algo destacable si hablamos de desarrollo, y también una prueba de que esta historia puede seguir creciendo por mucho tiempo con el rumbo correcto.

Cabe destacar que, a diferencia de otras propuestas live-action del justiciero, esta se presenta como un auténtico thriller policial, con fuerte influencia de aclamadas cintas como «Zodiac», en lo que gira en torno al asesino, y «Seven», en lo que respecta a la tónica y la dinámica central. Por tanto, es necesario comprender que la historia sí se da de formas inesperadas en más de una ocasión, y llega a adoptar un tono mucho más adulto del que muchos esperarían.

El Acertijo (Dano) se presenta como la gran amenaza de esta cinta. Foto: Warner Bros.

Esta nueva versión de Bruce Wayne y Batman, claramente, siente gran peso por parte del primero. La cinta presenta a un justiciero joven, inexperto, con evidentes falencias en el control de sus emociones más profundas. Notamos como reside cierta violencia en su interior, y también entendemos que aún tiene mucho por aprender, algo que se refleja, por ejemplo, en su forma de combatir, pues lo vemos golpeado, herido, y también optando por un estilo de cuerpo a cuerpo, sin las conocidas acrobacias de una versión más adulta.

Batallando contra las expectativas de todo el mundo, Pattinson sorprende con una interpretación única, que, seguramente, se volverá esencial para la filmografía del vigilante. Su actuación está llena de ira, soledad y dolor, y no solo precisa de lo corporal para demostrarlo, pues el trabajo vocal se vuelve igual de valioso. Por esto, se vuelve más que aplaudible el compromiso del actor con las dos caras de la moneda a la que da vida.

Bruce Wayne (Pattinson) descubrirá secretos de su pasado y de toda Ciudad Gótica. Foto: Warner Bros.

En esta ocasión, el antagonismo, que recae en El Acertijo, funciona como una contraparte increíblemente poderosa para el protagonista. Con una presencia escalofriante, tensa y cargada de una atracción inexplicable, el villano es capaz de dejar a cualquiera con la piel de gallina, y Dano se apodera de una forma increíble de este personaje, dotándolo de misterio y moviéndolo por puntos realmente extremos. El espectro de posibilidades con esta personalidad es muy amplio, y fue bien aprovechado para recordarnos la verdadera fuerza que pueden tener la inteligencia y la obsesión humana.

Junto a ellos, con una actuación que alcanza el mismo nivel, Kravitz encarna a una Selina Kyle/Gatúbela memorable, que muchas veces existe como ese perfil más humano y emocional de la cinta; un resto de humanidad en una ciudad que parece estar podrida. La actriz da una personalidad auténtica a Selina, que no solo existe como un acompañamiento para el protagonista, sino como una fuerza independiente que tiene mucho con lo que impresionar.

Selina Kyle (Kravitz) es un personaje muy vinculado con la mafia de Ciudad Gótica. Foto: Warner Bros.

Matt Reeves, un director muy respetado en el terreno del blockbuster, entrega con maestría su propia perspectiva del personaje, con una visión genuina que respeta y enaltece las poderosas dualidades que lo rodean. Su dirección y guion se toman la libertad de establecer un nuevo camino para Batman, sin la necesidad de contar sus orígenes, pero sí de existir como un estudio de personajes realmente asombroso.

Por su parte, la dirección de fotografía de Greig Fraser («Dune») eleva la imponencia de Batman, aprovechando las sombras y la oscuridad como elementos que lo vuelven aún más inmenso. La cámara, generalmente fija, deja postales que, sin lugar a duda, quedarán marcadas en la historia del héroe, tanto en épicas escenas de acción, como en los momentos más calmados, donde su significado y lo que simboliza realmente quedan plasmados; puede ser terror, pero también esperanza, una auténtica luz en la oscuridad e igualmente, un fiel reflejo de la ciudad que protege.

El look del largometraje es oscuro, más de lo esperado, con acercamientos muy notorios y atractivos hacia el noir, y también cierta influencia gótica, muy reconocible desde los orígenes del personaje en el cómic. El diseño de producción y la dirección de arte funcionan y se fortalecen como conjunto, fuertemente dominados por la oscuridad de este experimento, que busca establecer una tónica muy definida para esta nueva versión.

Postal de «Batman». Foto: Warner Bros.

En una cinta donde la acción es relevante y la fotografía está tan cuidada, los efectos especiales también deben dar un paso al frente, y «Batman» goza de una extrema calidad incluso en este ámbito, alcanzando un nivel de realismo importante y generando un impacto mayor con lo que vemos en pantalla. Desde una épica persecución en vehículo, hasta una deslumbrante entrada a través de un techo de cristal, el apartado visual valida aun más el increíble trabajo que existe detrás de esta cinta. Además, el maquillaje, que destacaremos, sobre todo, por los resultados del Pingüino de Colin Farrell, también aporta a este apreciado realismo; otro acierto que vale la pena mencionar.

Lo mismo ocurre con la banda sonora de Michael Giacchino («Los Increíbles»), compositor consagrado que, nuevamente, estremece con una musicalización que fortalece la personalidad de la película, tanto en un punto visual, como también argumental. Su composición central para el personaje es imponente y queda grabada incluso cuando la película ya ha llegado a su fin, por lo que las audiencias tampoco olvidarán con facilidad la presencia del justiciero.

Una de las grandes fortalezas de «Batman» es su apartado técnico. Foto: Warner Bros.

Ahora, muchos se preguntarán: ¿es esta la mejor cinta de Batman? Ciertamente, merece ser destacada por cumplir desde todos los puntos posibles, sobre todo por la intención de traer una nueva perspectiva en el territorio del live-action. Sin embargo, lo más correcto es entender que, tanto esta versión del personaje, como todas sus antecesoras, alimentan más y más su mitología y significado, y siempre será valorable poder conocer nuevas perspectivas de este, por lo que esta es una exploración que, esperemos, perdure en el tiempo, pues lo merece.

El Caballero de la Noche puede representar muchas cosas, y, afortunadamente, «Batman» logra abordarlas a la perfección desde todos sus apartados. La visión de Matt Reeves nutre al personaje de una oscuridad particularmente humana, aprovechando una digna actuación de Robert Pattinson, que se fortalece con un escalofriante Paul Dano y una poderosa Zoë Kravitz, para contar una historia necesaria y única del vigilante, bastante fresca en el terreno de las adaptaciones, también, destacando un increíble despliegue técnico, visual y sonoro, capaz de consumir al espectador y crear una auténtica inmersión en una Ciudad Gótica que todavía tiene demasiado por mostrar.

10/10

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