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Review «Los ojos de Tammy Faye»: Pecados y redención de una mujer atrapada en el delirio

Reparto:  Jessica Chastain, Andrew Garfield, Vincent D’Onofrio, Cherry Jones, Sam Jaeger, Fredric Lehne, Gabriel Olds

Dirección: Michael Showalter

Género: Drama, Biopic

Clasificación: +13

Duración: 2h 6m

Sinopsis: “Biopic del extraordinario ascenso, caída y redención de la tele predicadora evangelista Tammy Faye Bakker. En los años 70 y 80, Tammy Faye y su marido, Jim Bakker, pusieron en pie prácticamente de la nada la red de cadenas religiosas más grande del mundo, así como un parque temático, y gozaron de una inmensa popularidad gracias a sus mensajes de amor, aceptación y prosperidad. Tammy Faye era legendaria por sus pestañas indestructibles, su original forma de cantar y su generosidad a la hora de acoger a personas de todo tipo. Pero no pasó mucho tiempo antes de que las irregularidades financieras, las rivalidades e intrigas y los escándalos derrocaron un imperio construido con gran meticulosidad”. (Filmaffinity) 

Tammy Faye (Chastain) en el estudio de grabación trabajando en su primer disco. Foto: 20th Century Studios

El controversial ascenso y caída de las mediáticas figuras del televangelismo, Tammy Faye y Jim Bakker, ha sido fuente de inspiración en las artes escénicas, siendo presentado en dos documentales y un libro auto-biográfico de Faye, titulado «Telling it My Wat». Incluso, se ha conversado la posibilidad de una adaptación musical de la historia. En esta ocasión, contando con tanto material sobre la extravagante vida de los anfitriones de «PTL Club», el director Michael Showalter toma como base el documental homónimo de Fenton Bailey y Randy Barbato, para retratar esta turbulenta historia, a través de los ojos de la póstuma cantante de góspel, Tammy Faye.

La película hace un gran trabajo para hacer que Tammy Faye sea simpática. Sin embargo, más que retratar a una cómplice que vivió las consecuencias de sus actos, aquí se presenta como una víctima, que además fue maltratada y manipulada por su marido, un punto que fue disminuido en la obra. Su personaje es representado como una mujer ingenua, casi al límite del absurdo, ya que resulta difícil tragar que se mantuviera al borde por completo de las confabulaciones que se estaban llevando a cabo con las recaudaciones del programa. También se ha hecho notar cómo se suavizan los rasgos viciosos y narcisistas de la verdadera Tammy Faye, centrándose en su faceta humanitaria, su apoyo a la comunidad LGBTIQ+, su caritativa religiosidad y devoción a Dios a través del canto, con el fin de hacer a su personaje lo más agradable posible. 

Vincent D’Onofrio como el reverendo Jerry Falwell. Foto: 20th Century Studios

La comunidad religiosa se presenta como un organismo canalla y oportunista, que busca manipular a las masas para su conveniencia, lo cual Jim Bakker aprende a utilizar para su propia bonanza a través de la novedosa TV. En su caracterización, sigue siendo un personaje oscuro, pero su perversión y megalomanía se ven amortiguados por el carisma de Andrew Garfield. A ratos, el maquillaje no puede ocultar que este interpreta a alguien mayor, lo que se hace palpable al estar constantemente en pantalla con la inmaculada transformación de Chastain. Cabe destacar que el desplante de la dupla es sin duda el punto más fuerte y disfrutable del largometraje.

Es indudable que, detrás de la cinta, hay un arduo trabajo de producción, que logra transportar al espectador por varias décadas, teñidas por la mirada de la titular Tammy Faye. Las décadas recreadas de forma ilustre, y a ratos caricaturescas, logran transmitir el estado anímico de la protagonista de buena manera, y la caracterización de cada época demuestra un arduo y exitoso trabajo de arte. La cinematografía logra recrear imágenes del show PDL y las controversiales entrevistas, en donde la Tammy Faye ficticia logra un parecido casi idéntico a su contraparte de la vida real. Sin embargo, el decorado y excelente trabajo de maquillaje no puede aguantar una historia que, antes de ser un viaje por los altos y bajos del matrimonio Bakker, parece un resumen que no elige del todo bien los momentos que retrata. 

El icónico look de los noventa de Tammy Faye. Foto: 20th Century Studios

Hay un tono satírico y cómico latente en la primera mitad de la historia, que tiende a desaprovechar buenas oportunidades, acelerando demasiado el paso para poder incluir la mayor parte de la vida de la pareja, priorizando cantidad antes que calidad. Sus esfuerzos se ven saboteados por un guion que abarca demasiado y que no encuentra su ritmo hasta pasado el tercer acto. Ciertos personajes hacen apariciones escasas cuando se insinúa que su participación debe haber tenido un impacto y duración mucho mayor en la vida de la pareja titular. El acto final, que sigue a una Tammy en la ruina, pero aún resiliente, cuenta con un momentum sumamente sólido, donde Chastain puede ahondar en la complejidad y contradicciones del personaje de una manera hermosa, que le permite tener mucha más agencia. 

En lo que respecta la banda sonora, Jessica Chasting vuelve a lucirse, entregando alma y corazón para transmitir esa misma calidez e ilusión que la leyenda que encarna aún evoca. El soundtrack se compone de afamadas canciones de la cantante de góspel, a las que se suman un par de creaciones originales escritas por Theodor Shapiro, que acompañan el arco de Tammy Faye. Las presentaciones de Tammy Faye son parte fundamental de su personaje televisivo, un elemento tan esencial como su particular maquillaje, al igual que una de las piezas fundamentales para entender el éxito y cercanía que la cantante logró con su público cristiano. Estas perfomance se suman a la lista de aciertos que posee el filme y al gran trabajo de su actriz principal, especialmente con su interpretación de «Don’t Give up on a Miracle» y «Battle Hymn of the Republic», la cual culmina en una nota alta en todos los sentidos.

Tammy Faye (Chastain) y Jim Bakker (Garfield). Foto: 20th Century Studios

Se dice que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones, más en esta ocasión el camino al cielo que pavimentan Tammy y su esposo Jim, se construye a través de engaños y delirios de grandeza. Si bien el film cae en una historia basada en hechos reales con varias libertades, logra ser una obra de ficción con grandes logros, especialmente en lo que respecta a las actuaciones y creación de mundos. El carisma de la figura de Tammy Faye y su turbulenta historia, es relatada como el despertar de una mujer, sesgada por un lujoso estilo de vida, que finalmente logra abrir sus ojos. 

Se dice que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones, y, en esta ocasión, el camino al cielo que pavimentan Tammy y Jim se construye a través de engaños y delirios de grandeza. Si bien «Los Ojos de Tammy Faye» se plantea como una historia basada en hechos reales, pero con varias libertades de por medio, logra ser una ficción con grandes logros, especialmente en lo que respecta a las actuaciones y creación de mundos. La turbulenta historia de la carismática figura de Faye, es presentada como el despertar de una mujer sesgada por un lujoso estilo de vida, que finalmente logra abrir sus ojos. 

7/10

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