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Review «El Menú»: La sombría sátira que se adentra en el mundo culinario

Reparto: Anya Taylor-Joy, Nicholas Hoult, Ralph Fiennes, Hong Chau, John Leguizamo, Janet McTeer, Judith Light, Christina Brucato, Aimee Carrero, Paul Adelstein, Arturo Castro, Reed Birney, Rob Yang, Rachel Trautmann, Peter Grosz, Mel Fair, Adam Aalderks, Rebecca Koon, Mark St. Cyr, Jon Paul Allyn, Brandon Herron, Elbert Kim

Dirección: Mark Mylod

Género: Drama

Clasificación: +14

Duración: 1h 46m

Sinopsis: “Una joven pareja viaja a uno de los destinos más exclusivos del mundo para cenar en un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única. Sin embargo, el chef (Fiennes) ha preparado un ingrediente secreto que tendrá un resultado sorprendente en los dos enamorados”. (FilmAffinity)

El Chef Slowik (Fiennes) y su mano derecha, Elsa (Chau), planean una velada inolvidable para sus comensales. Foto: 20th Century Studios

Hoy en día se ha vuelto una costumbre popular visitar establecimientos gastronómicos que se centran por sobre todo en la experiencia: la estética del local, las particularidades de la presentación y meticulosidad en la preparación de los platos, lo exótico y único de sus sabores, y la exclusividad del lugar, que además exige estar en línea con las últimas tendencias. Pareciese que lo último en la lista a la hora de visitar un restaurante es saciar el hambre física. El lado más oscuro de la cultura foodie se ha vuelto otro claro indicador del consumismo excesivo, donde paulatinamente se ha ido reemplazando la necesidad de nutrir al cuerpo con la de nutrir el ego. ¿Qué ocurre con quienes se encuentran inmersos en el más alto nivel del mundo gastronómico? ¿Pierden el norte, atrapados en una cadena retroalimentaría entre prestadores de servicio e insaciables consumidores? Mark Mylod, cuya más reciente serie, «Severance», deslumbró en los Emmys, junto a los guionistas Seth Reiss y Will Tracy, con quienes también trabajó en el programa de Apple TV+, deciden responder a esta tendencia con una satírica pesadilla liderada por el desconcertante Chef Slowik, encarnado por Ralph Fiennes.

Esta propuesta se suma a la tradición de películas con un comentario clases, humor sardónico, un notable elenco y una heroína forzada a la aventura. Su particular ambientación en una isla lejana y exclusiva, además de la crítica de la exclusividad culinaria, crean un escenario que aísla completamente a los personajes en una pesadilla, que los enfrenta a sus inexorables faltas ante los ojos de un adulterado juez. Predomina una estética elegante y minimalista, que también reproduce técnicas de programas de cocina y food porn para presentar la milimétrica elaboración de los platillos acompañados de discursos performativos, como si se tratara de una obra teatral. Sin embargo, lo que empieza como una excéntrica y glamorosa velada se va tiñendo de rojo y negro cuando su anfitrión decide expresar a través del arte sus insatisfacciones.

Utilizar la comida para realizar una crítica social se ha hecho incontables veces, quizás por su efectividad y transversalidad, algo de lo cual el filme es explícitamente consciente. La forma que toma «El Menú», una mezcla de drama, terror y comedia, no resulta para nada pionera, pero su ejecución sí lo hace, y de manera exquisita. Fiennes adopta una inestable mentalidad, que lo lleva a atormentar al grupo de megalómanos que condena. Dentro de sus comensales se encuentra una adinerada pareja derrochadora (Light y Birney), un actor con su ayudante, que engloba las peores cualidades milenial (Leguizamo y Carrero), un trío de exitosos, y en igual parte arrogantes, jóvenes (Yang, Castro & st. Cyr), un dúo de soberbios dedicados a la crítica culinaria (McTeer y Alestein), un insufrible amante de la buena mesa (Hoult) y su pragmática acompañante, Margot (Taylor-Joy).

Margot (Taylor-Joy) comenzando a dudar de la excentricidad culinaria de la velada. Foto: 20th Century Studios

La caracterización raya en lo caricaturesco y estereotipado, sin jamás cruzar una línea en despropósito del mensaje principal. El personal del restaurante y otros notables individuos, exhiben un compromiso ciego y obsesivo con el arte de la cocina, ascendiendo la figura del Chef a líder de culto. No obstante, esta clasificación es resultado del mismo fenómeno de la cultura consumista, que ha puesto a los genios culinarios, incluso los de orígenes humildes e informales, en altares, que han inflado sus precios de tal modo, que se vuelven inaccesibles para todo que se encuentre fuera del sector más acomodado. El status que se le atañe a estos eventos pasa a ser un indicador de sofisticación y poder adquisitivo, en donde el deleite pasa a segundo plano.

El ritmo es constante y calculador, se ajusta a la perfección a una duración de una hora y media, en línea con la minuciosidad de la puesta en escena. La progresión de eventos va subiendo las apuestas cada vez más al exacerbar la tensión con momentos que rompen la ilusión de control con una desquiciada explosión de sadismo. Todo coquetea razonablemente con el absurdo de la situación. Por otro lado, el desarrollo de personajes y trama coexisten de buena manera por una meta en común, que saca partido tanto del estilo como narrativa. En vez de entramparse en clichés, el largometraje aprovecha la familiaridad para ahondar y abrazar el género, para explotar sus cualidades más irracionales y ridículas a su favor. El único problema es que se encuentra demasiado contenido en su imaginario. Si bien resulta accesible para un público amplio por sus temáticas, se segmenta debido a su cuota de gore.

El gran punto de tensión se genera entre el Chef y Margot, dos fuerzas que simpatizan y colisionan. Anya Taylor-Joy amenaza la velada al representar una incógnita en el minucioso puzzle fabricado para castigar el cinismo de la industria del servicio. Esa dinámica se vuelve central en el ‘ir y venir’ de los protagonistas, con el precario y dañado estado mental del Chef y la impredictibilidad de la joven. Es el enigma que rodea a Margot lo que le permite desafiar la misantropía del anfitrión en su propia y retorcida lógica. Su conflicto se ve adornado por las sentencias del resto del elenco, que entrega brillantes momentos, navegando el cambio tonal entre el absurdo y el horror.

Hoult y Taylor-Joy intepretan a la pareja protagonista. Foto: 20th Century Studios

«El Menú» es graciosa, sádica y self-aware. La cinta se adentra en el mundo gastronómico de alta categoría, para criticar tanto como entretener con su comentario sobre la industria de la comida y el servicio. Su particular universo logra transmitir la visión trastocada de un brillante Ralph Fiennes y una asertiva Anya Taylor-Joy, acompañados de un notable elenco que encarna la soberbia y arrogancia del consumerismo.

8/10

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